noviembre 28, 2014

María Danza Moderna

Cuando danza, María Danza Moderna es libre. Cuando es libre, María Danza Moderna danza. Y corren sus días y ella toda se vuelve piedra, músculos y huesos fuertes, pies hinchados, manos gruesas y también fuertes. Cuando Danza Moderna vive, toda la danza del siglo goza.

Chuck's danzantes

Los capturé sonriéndose. Él y sus labios gruesos de más fácil sonrisa; ella tímida, recta, radiante. Se tomaban las manos y el cuerpo como bailarines expertos. Imagino que nunca antes se vieron, que allí mismo iniciaron una relación que acabará en la cama de ancianos de su matrimonio de sesenta y cinco años. Él será el segundo en morir, apenas unas horas luego de ella, justamente la agonía sostenida de esas horas habría de matarlo, cuando ni el cáncer le produjo rasguño alguno. Antes de ella morir, le pedirá que recuerde este día en que yo los capturé con mi cámara analógica, bailando su juventud en dos baladas, allá por el íntimo y poético centro de Coyoacán. Hace tantos días que tomé una foto, ahora los busco cada semana, cada jueves quiero encontrar a mi pareja de danzantes, deseo verlos envejecer bailando. Hasta ahora no sé de ellos, pero en mi tiempo, no escatimaré en gastos.

Giovanni Perosiguesiendoella

Cuando conocía a Giovanni ya llevaba por lo menos dos años sufriendo por Mayra. Han pasado otros dos desde entonces, ahora ella tiene otra pareja a quien probablemente ama y por quien seguramente sufre y hasta llora. Mi amigo Gio no ha querido aceptar la obsesión que le lastra la vida amorosa. Se ha convencido -de alguna manera en el subconsciente- del romanticismo que evoca su persona al trastabillar emocionalmente por "una muerta", una chica viva, por supuesto, pero muerta para él. Pero yo pienso que la actual globalización impide a toda costa aquel lírico y mágico romanticismo de los caballeros andantes, bloquea de un tajo el amor cortés con que nos hemos nutrido en la literatura. Ya no pega. Ojalá mi amigo enterrara a su muerta, la muerta que ya hace años que no lo ama, la muerta que duerme con otro porque ama a otro. Ojalá mi amigo aceptara que yo, como género, jamás podría enamorarme de él. Y si yo no me enamoro de él, él podría acabar con la felicidad del mundo. Una mujer debe amarlo, y él, para empezar, debería permitirlo.

21

Según entiendo, en Estados Unidos la mayoría de edad (requisito para que un joven pueda manejar son compañía) se consigue al cumplir veintiún años. En México con tan sólo dieciocho años un "hombre" puede ser juzgado y enviado a la cárcel. Desde los dieciocho puedes manejar sin ningún acompañante mientras residas en cualquier estado de la república. Hay sólo dos años de distancia en tiempo entre gringos y aztecas, pero bastaría con ese tiempo para hacer la diferencia. Un mexicano a los 21 probablemente ya no se ofrece hasta a ir al zapatero con tal de mover sólo el coche, un gringo a esas edad recién inicia en los ofrecimientos de mandados familiares. Que gran diferencia!

Gerardo Ingeniero

Pensó que siendo Ingeniero la vida sería un regalo, es tal fácil resolver problemas, tan fácil construir, tan tan fácil proponer soluciones, lo ha pensado toda su vida. Pero yo que lo veo de lejos, me imagino que se olvida de la vida de verdad. No estoy seguro de entenderme a mi mismo, mucho menos a otro tipo que no soy yo. Sólo sé que soy poeta y que mi alma está a rebosar, a él lo veo solo y sin entender nada. Que triste hombre que acentúa en la soledad el poder de las ciencias y las tecnologías. Y a veces también pienso que me equivoco. ¿No parece más poeta aquel que se sabe sin poesía? Me aterra la soledad y a él, que le siente bien, pareciera ni siquiera rozarle. Y la ironía me cubre al entender que es más poeta un ingeniero que un poeta, pues parece más reflexivo que yo, más triste y solitario, mucho más intrínseco, nostálgico, parece un hombre caído con sonrisa y ojos a media asta. Un muerto que vive y trabaja y sonríe (a medias como ya dije). Admiro al poeta que nace sin serlo y que vive en desgracia de la falta de tildes y palabras que sellan el tratado de un poeta. Admiro al Gerardo que sin entender a las mujeres pareciera no desearlas. Yo tendrías que ser un hermético y vencerlo.

Uno de Primero Jugando

Este muchacho, Primero Jugando, sigue los pasos de tanto otros mientras Saúl sigue explorando y exponiendo para mí (creo que sólo para mí) todo lo que se acerca -aunque sea un poco- a la literatura mexicana. Primero Jugando pasas tres horas aplicando a su celular la atención que el buen Saúl requiere, se le pasan los minutos y las horas como agua en un río. Gastó muchísimo dinero en el aparato y le invierte mucho más; cada aplicación y programa que consigue es pagado por él, instalado y modificado por él. El día en que el maestro le quitó el celular, Jugando acusó al profesor en la dirección, levantó una acta administrativa, y todo iba bien hasta el momento en que le pidieron escribiera el nombre del catedrático. Primero no supo que decir, el primer día de clase había apuntado el nombre en el aparato. Y el aparato no lo tenía. Volvió a clase la siguiente semana e hizo cuanto pudo para permanecer allí, sin su teléfono movil la vida no volvió a ser igual. Dicen sin embargo, que es ahora Saúl quien no puede llegar a clase sin el celular de Jugando en el bolsillo.

noviembre 24, 2014

Uno de Primero Dormido

Para ser de primero, todo chamaco debería iniciar una carrera académica despierto. No es tan mala la literatura, ni tan mala la mexicana, ni tan malo que sea del siglo XX. Sin embargo, Primero Dormido no aguantó las palabras de Saúl, el profesor hace de cuenta que todos aman la literatura mexicana del XX como él mismo. Pareciera que no la verdad. Yo mismo la encuentro aburridísima... aunque no siempre, ayer, viendo a Dormido la pasé bastante bien. Saúl hace "ojos ciegos" con los dormidos como Dormido, siempre hay unos cuantos; y este muchacho, por lo menos lucía unos buenos brazos de dormido, imagino que soñaba con Maples Arce (por lo menos) dada la postura.