noviembre 28, 2014

Uno de Primero Jugando

Este muchacho, Primero Jugando, sigue los pasos de tanto otros mientras Saúl sigue explorando y exponiendo para mí (creo que sólo para mí) todo lo que se acerca -aunque sea un poco- a la literatura mexicana. Primero Jugando pasas tres horas aplicando a su celular la atención que el buen Saúl requiere, se le pasan los minutos y las horas como agua en un río. Gastó muchísimo dinero en el aparato y le invierte mucho más; cada aplicación y programa que consigue es pagado por él, instalado y modificado por él. El día en que el maestro le quitó el celular, Jugando acusó al profesor en la dirección, levantó una acta administrativa, y todo iba bien hasta el momento en que le pidieron escribiera el nombre del catedrático. Primero no supo que decir, el primer día de clase había apuntado el nombre en el aparato. Y el aparato no lo tenía. Volvió a clase la siguiente semana e hizo cuanto pudo para permanecer allí, sin su teléfono movil la vida no volvió a ser igual. Dicen sin embargo, que es ahora Saúl quien no puede llegar a clase sin el celular de Jugando en el bolsillo.

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