noviembre 28, 2014

Giovanni Perosiguesiendoella

Cuando conocía a Giovanni ya llevaba por lo menos dos años sufriendo por Mayra. Han pasado otros dos desde entonces, ahora ella tiene otra pareja a quien probablemente ama y por quien seguramente sufre y hasta llora. Mi amigo Gio no ha querido aceptar la obsesión que le lastra la vida amorosa. Se ha convencido -de alguna manera en el subconsciente- del romanticismo que evoca su persona al trastabillar emocionalmente por "una muerta", una chica viva, por supuesto, pero muerta para él. Pero yo pienso que la actual globalización impide a toda costa aquel lírico y mágico romanticismo de los caballeros andantes, bloquea de un tajo el amor cortés con que nos hemos nutrido en la literatura. Ya no pega. Ojalá mi amigo enterrara a su muerta, la muerta que ya hace años que no lo ama, la muerta que duerme con otro porque ama a otro. Ojalá mi amigo aceptara que yo, como género, jamás podría enamorarme de él. Y si yo no me enamoro de él, él podría acabar con la felicidad del mundo. Una mujer debe amarlo, y él, para empezar, debería permitirlo.

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