Inevitablemente se enamoró. Cuando por primera vez escuchó su voz quedó cautivada. Y se quedó con él. Lo siguió, lo buscó, lo esperó. Investigó cada lugar en que James saldría a cantar por la noche. Todos los bares de la ciudad parecían posibles y cercanos y todo ello junto parecía no causarle esfuerzo alguno. En el momento en que estaba sentada cerca de él, en alguna mesita contigua su guitarra y escuchaba su voz... Su voz absorbía toda la melancolía del mundo, la brutalidad de los borrachos, los gritos de las borrachas y los pésimos cánticos de los briagos de los bares. Con su vestido cómodo, holgado y fresco se sentaba donde él pudiera verla y sin darse cuenta dibujaba en el su cerveza fría contornos de hombres que siempre parecían él. Y en uno de sus silencios, cuando dejó la guitarra un segundo, tomó aire y un poco de agua, sin pensarlo se acercó. El silencio le mantuvo los ojos de James, extrañados, mirándola. Toda seria, toda ojos, toda alma le dijo a quemaropa. Yo toco el bajo. Y eso fue todo lo que dijo.
Nunca le pareció casualidad ver a esa chica cada vez. Él no se enamoró de primera intensión. Lo que sí, es que le agradaba verla cerca, sentía que era su amiga más intima, se imaginaba que era una amiga de la infancia que nunca se separó de él y que se enamoró de él y que nunca se permitiría admitirlo. Que tendría que ser él mismo quien le tomara la mano y la levantara de la silla en que siempre la veía sentada, en cada bar. Eso lo pensaba mucho antes de que Jimena le dijera aquella mentira de que sabía tocar el bajo. La primera mentira de una chica no siempre mata y quiebra. Pero le costó un tanto entender ese "no siempre". Su antigua chica resultó una completa idiota, así con su altisonancia. Pedante. Deshonesta. Zorra bien hecha y derecha. Por lo que Jimena nunca tuvo oportunidad. Hasta aquella noche en un bar que servía cervezas con chile y gomitas de mandarina, cuando le dijo que ella sabía tocar el bajo. "Déjame escucharte, yo he buscado un bajista desde hace seis meses!". A veces la primera mentira de un hombre tampoco mata y quiebra.
Blog mío pero lo comparto. Ilustración regular. Textos regulares. Mezcolanza. Aglutinaciones. Aglomerados. Todo lo anterior junto, y más de lo mismo por separado. No hay pierde.
diciembre 16, 2014
Julia Pasteles
Debe ser im-pe-ca-ble. Cuando trabajas en una pastelería no hay peros que valgan. Las cantaletas de los jefes de una chica que trabaja en una pastelería son eternas. Limpieza. Pulcritud. Orden. Presentación. Buena cara. Sonrisa. Amabilidad con los clientes. Julia, por suerte siempre está sonriendo, con todo y lo reservada que es, la chica siempre es amable y sonríe. Hace trampa sí, pero solo por los buenos amigos. Un par de chicos. Carolina Colores y otro vecino suyo, vecinos de tienda claro está, se benefician con la merma de los pasteles. Hacen de sus ratos libres un verdadero trío que disfruta de las tarde de pasteleras de merma. La platica a las tantas de la tarde por la zona se vuelve sencillamente memorable. A veces incluso pasan al comedor con ella, no es tan legal como los jefes pensarían, pero solo platican y comen juntos. Los buenos amigos a veces rompen las reglas por los buenos amigos. Si alguna vez la visitas en la tienda, probablemente Julia Pasteles te sonría amablemente al atenderte.
Carolina Colores
De rato en rato Carolina Colores es vista por sus compañeros llenando papeles, llenando facturas y visitando ambas sucursales. En la tienda vende arte y diseño mexicano. Carolina por eso está llena de colores, los haya en calendarios, separadores y cosas de diseño. La siguen de ida y vuelta los colores. Hace poco más de dos años que tiene el mismo trabajo y como es responsable y como le gusta, pues sencillamente la pasa bien. Se le ve de vez en vez hechando el chismesito con sus vecinos de tienda. Y tan amable es con ellos como con los clientes. Luego de la jornada de trabajo, ella espera a que cada noche su novio pase a la tienda por ella y entonces, le cuenta un poco de los colores del día. De los colores de su vida.
Be Fine
Para todos llega un momento de paz, y tú ya lo estabas pidiendo a gritos. Te regula la balanza de la vida a una estadía tranquila en todos los ámbitos. No pienses que así será siempre. Porque pensarías un engaño, pero no creo que tengas demasiado problema, siempre has entendido la mecánica de sobrevivir. Y le has puesto además una buena capa de estilo. Be Fine, tu entiendes como funciona, de verdad entiendes. Sin embargo existe un sentimiento más sensible que abarca eximir de las culpas a quienes se les han cargado; eso y el tacto. Sorpréndeme como a veces has hecho. Y salud por ello! Ahora que ya tomas! Y salud por los colores que atinadamente te hacían falta y ya encontraste, también atinadamente! Salud!
Los olvidados
De derecha a izquierda: Enriqueta Ochoa, Xalapeña, poeta, Poeta, gran Poeta! que me hace pensar en los versos más hermosos de un amor prohibido [Súbete en mi palabra, /salta entero al papel/ ojalá yo pudiera eternizarte/ en la más alta catedral del viento]; Manuel Maples Arce, vanguardista mexicano, estridentista, enamorado, poeta, también Poeta! con él pienso en la guerra eterna y un poco triste de un muchacho que quiebra el arte queriendo acoplarla al grito. Poeta, poeta olvidado también; al final, Machado de Assis, que enamorada se queda la historia de sus cuentos brasileños, escritor, cuentista, icono, Dios de las letras también olvidadas. Los recuerdo en un dibujo y en los textos a donde de vez en vez yo también vuelvo del olvido.
Ellas
Es más fácil tener una novia que un novio. Las mujeres son inteligentes y precavidas. Piensan en otros y se enamoran completamente. Hablan mucho, eso sí. Y que lío si se les mete en la cabeza una idea. Pese a todo (lo bueno y el lo malo (el drama gratis) siendo hombre "lo natural" es estar con una mujer. Y "lo antinatural" sería que una mujer prefiera a otra. Pero no las culpo. Los hombres somos más puercos que lindos, más imbéciles que afectivos y menos aptos que ellas para ellas mismas. A mi, que me gusta muy poco el drama, me queda mejor un hombre. Uno lindo, el lentudo más lindo de todos. Pero ellas... ellas entienden lo que tienen cuando se encuentran y eso vale.
Marcelo Escapista
Literalmente un vividor de azotea. Un güerito gordo y simpático. Amable, interesado en hacer buenas migas con todo el mundo, dejando su rastro de peluche rubioblanco por donde se pueda. Marcelo, que vivió siempre un poco solo y un poco acompañado, desgajando palomas para la cena y tirándose a pierna suelta por los techos iluminados de asbesto o recubiertos de impermeabilizante rojo buscando hervirse la sangre al sol, tranquilizando a las pulgas con la radiación del astro y rascándose los bigotes en los filos de las esquinas, en las paredes un día fue rescatado. Alguien lo adoptó y con un cuidado de medio pelo lo volvió a poner en adopción. Ahora vive en casa de un hermano, se restriega en la mezclilla de quien cruza la puerta de su casa (de la casa de Marcelo, no de mi hermano), maulla de día y de noche exigiendo lo que por derecho viene a ser lo único que conoce: libertad. Si aparte de la libertad le amputaran los testículos la cosa cambiaría, dejaría de aullar (gatunamente) al sol y a la luna y sería más apacible (hormonalmente hablando). Pero nadie hasta la fecha lo ha hecho, lo que sí hicieron fue dejar una ventana abierta, un error de humanos. Pensé que no volvería a ver a Marcelo, pero me es grato anunciar que el minino ha vuelto. Me cuenta mi hermano que volvió y tocó la ventana, al abrirla para dejarlo pasar, el muy gato entró y se fue de lleno a dormir a su colchón. Es así como ahora valdría más llamarlo Marcelo Escapista. Le va muy bien. Probablemente en unos meses nazcan sus hijos en algún vientre gatuno, tan gordos, blanquirubios y simpáticos como él mismo.
IPN Carlos Carlos
Su escuelita se quedó sin paso, se puso en huelga. Sus amiguitos se pusieron a alzar la voz y exigir. Las voces de los amiguitos estaban traducidas con sintaxis malas de nuestro español. Pero no importa, las voces cuentan y la lucha se hace. Carlos Carlos es como muchos un orgulloso integrante de la institución. Y a veces estuvo allí, hombro a hombro con los otros. Los esfuerzos han vuelto a abrir la escuelita e hicieron acabar la huelga. Las peticiones se cumplieron y la vida sigue. Esperamos la recalendarización no afecte a muchos y la esencia que los vuelve burritos blancos siga en progreso. Mientras tanto yo sólo esperaba que alguien sí alimentara a los burritos blancos que viven allí, los de verdad.
Isa y Mine
Un día, luego de tratar intentar e intentar e intentar e intentar encontrarle un hogar a esa cachorra, Isa se quedó mejor con ella. La encontró cerca de un camellón, parecía que andaba de saltito en saltito, me contaron. Probablemente era una chulada de cachorro, me imagino. En fin, se quedaron juntas y cuando yo las conocí ambas me trataron bien. Isa platicaba de películas y Mine también (bueno, me imagino que también) y lo hacía muy efusiva porque la estridencia de los ladridos me hacía retumbar la cabeza. Yo supongo que como a mí y a su dueña, le encanta el cine. Me di cuenta muy pronto la razón por la que no había que dejar abierta la puerta del baño; Minerva sí que sabe hacer fiestas en solitario y no necesita de muchos recursos, hace maravillas con la basura! Pero el baño y la mañana también le dicen algo más. Los mimos de la mañana son exclusivamente para ella, la atención de la primera despierta de la casa también es especial y completa para Mine. La única razón por la que ponerla en adopción era la idea fue por el tamaño. Cuando la encontraron parecía que crecería como mínimo del grosor y talla de una morsa. Yo creo que Isa la volvió un enano; como aquel cuento de Emili y Clifford, en donde la niña quería tanto que su perro no muriera que deseó con el alma que creciera, y Clifford creció y creció. Y como Isa ya quería quererla, no creció. Nunca antes vi un Golden Retriever enano, pero si es que existen, Mine es mi espécimen favorito.
Monique Proulx
En pasados días, durante la Feria Internacional del Libro en Guadalajara 2014, conocí a Monique Proulx, una escritora de Quebec, reconocida, amable y buena onda cuyo trabajo no había sido publicado en español. La UV hizo la traducción de un libro de cuentos de ella que se llamó "Auroras Montreales". Gran título. Monique cautivó mi manera de entender los propios textos cuando dijo que ella no volvía a corregir sus textos. Ella explicó durante la presentación de su libro, que era muy meticulosa con las palabras, las elegía cuidadosamente hasta que todo le gustaba. Por lo mismo mencionó que era una escritora lenta. Con esa calidad de escritura, minuciosidad, además de los argumentos que nos contaron ese día en la presentación, estoy muy feliz de haber comprado su libro. Moní lo disfrutará y me lo prestará para volver a él. Monique me cayó muy muy bien. Ojalá se pase por el blog un día.
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