diciembre 16, 2014

Julia Pasteles

Debe ser im-pe-ca-ble. Cuando trabajas en una pastelería no hay peros que valgan. Las cantaletas de los jefes de una chica que trabaja en una pastelería son eternas. Limpieza. Pulcritud. Orden. Presentación. Buena cara. Sonrisa. Amabilidad con los clientes. Julia, por suerte siempre está sonriendo, con todo y lo reservada que es, la chica siempre es amable y sonríe. Hace trampa sí, pero solo por los buenos amigos. Un par de chicos. Carolina Colores y otro vecino suyo, vecinos de tienda claro está, se benefician con la merma de los pasteles. Hacen de sus ratos libres un verdadero trío que disfruta de las tarde de pasteleras de merma. La platica a las tantas de la tarde por la zona se vuelve sencillamente memorable. A veces incluso pasan al comedor con ella, no es tan legal como los jefes pensarían, pero solo platican y comen juntos. Los buenos amigos a veces rompen las reglas por los buenos amigos. Si alguna vez la visitas en la tienda, probablemente Julia Pasteles te sonría amablemente al atenderte.

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