diciembre 16, 2014

IPN Carlos Carlos

Su escuelita se quedó sin paso, se puso en huelga. Sus amiguitos se pusieron a alzar la voz y exigir. Las voces de los amiguitos estaban traducidas con sintaxis malas de nuestro español. Pero no importa, las voces cuentan y la lucha se hace. Carlos Carlos es como muchos un orgulloso integrante de la institución. Y a veces estuvo allí, hombro a hombro con los otros. Los esfuerzos han vuelto a abrir la escuelita e hicieron acabar la huelga. Las peticiones se cumplieron y la vida sigue. Esperamos la recalendarización no afecte a muchos y la esencia que los vuelve burritos blancos siga en progreso. Mientras tanto yo sólo esperaba que alguien sí alimentara a los burritos blancos que viven allí, los de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario