octubre 12, 2014

Manuel Estacalvo

Manuel es tan efímero que pareciera no existir, pierde más cabello que su gato (proporcionalmente). Y la batalla nunca acaba, cepillando de los muebles los pelos de gato y de sus propias camisas el propio. Por suerte dentro de poco tiempo ya sólo tendrá que cepillar el cabello de uno de los dos; el gato por su parte (Ru), se limita a existir y le va y le viene indiferentemente la idea de soltar o no pelo en la sala, en la cocina, en los baños, en la ropa recién lavada y tibia por la secadora, en la mesa del comedor o en los patios. Son buenos amigos aunque no se toleran del todo, aunque aún menos toleran al gato rubio del vecino. Ru, que es color acero no podría imaginar un pelaje del color del amaranto como ese arrogante vecino suyo. Manuel y Ru han vivido tantas situaciones juntos, tantas que contar estaría de más.

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