Blog mío pero lo comparto. Ilustración regular. Textos regulares. Mezcolanza. Aglutinaciones. Aglomerados. Todo lo anterior junto, y más de lo mismo por separado. No hay pierde.
octubre 18, 2014
A los tres años, mi hermana Lúdica me enseñó la maravillosa palabra que en español implica una negación. No la entendí del todo en aquel remoto, lejano, misterioso mundo de la infancia, pero se quedó en mi repertorio como si lo hubieran fundido con metales sobre mí. Lúdica debió arrepentirse al poco tiempo de su enseñanza. eso imagino, pues desde entonces es lo único que sé decir. Y de cierta forma ya me gané una fama, una no muy buena entre los otros pero deliciosamente impecable para mí. No para todo lo que pregunten, lo que digan, lo que piensen, lo que no hayan dicho ni pensado, no, no , no. Terreno seguro el no, buen puerto el no, paraíso de soledades el no. Lo irónico de mi asunto, es que de algún tiempo acá, ya me di cuenta que a otros -a muchos muchos otros- les vendría bastante bastante bien decir más seguido no. A los hipócritas les caería bien negarse a afirmar las mentiras, a los absurdos negarse a quedarse con la primera idea, y así sucesivamente. Por lo pronto, me quedo de mi lado con mi palabra.
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