octubre 18, 2014

Sam Etérea

Me senté a esperar, la conciencia humana se desdobla cada vez que te sientas a esperar. Y yo me quedé esperanto. Asumí que mi padre volvería de la muerte pero no lo ha hecho, sigue tan momia como ayer, tan alienado como antier, tan triste como casi siempre y dejándose vacío como nunca antes. Yo sigo esperándolo, tal vez en tres años vuelva y tal vez yo siga por acá; o mejor aún, esté en un lugar privilegiado. Aquí o allá, tan iluSam como siempre. Me senté a esperar como un estridentista caído, cansado de luchar, exhausto de saberme peleador de causas perdidas y, tal vez, asumiendo que a mi muerte, él viviría. Tan etérea y perdida y gruesa y encontrada, ilusa y coherente. Entonces pensé, que si pienso -tal vez- luego exista.

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