octubre 14, 2014

Sergio Amor

El sonido es en parte distinto a todos los otros. Con cada instrumento ocurre lo mismo, son armoniosamente distintos. Sin embargo, el saxofón es algo más, es mágico. Sus lánguidas melodías desgarran el alma, y la cortan, y la unen y la soldan a la vida. Es nostalgia y sensualidad y amor y droga. Detiene el tiempo, lo suaviza, lo congela, lo extiende y lo vuelve invulnerable; cuando alguien escucha un saxofón, puede quedarse a seguir escuchando. Es casi un aroma que alimenta el amor que cada uno siente. Sergio lo sabe, sabe que cuando toca el instrumento él mismo se vuelve cupido y amor. Él se desintegra en átomos de melodía, de sonido líquido, de vibrante ola, de aliento de sílfide y náyade. En sus largas y cortas jornadas, Sergio convierte a las personas y cuando cada una de ellas se transforma, todo lo que tocan se vuelve esperanza. El tintineo de las monedas al caer en el estuche suenan a esperanza.

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